El Alcohol — El Refugio Químico de la Desconexión
Cómo el etanol altera los receptores de GABA y glutamato, generando una grave dependencia física.

El alcohol actúa como un depresor del sistema nervioso central, aumentando la actividad de los receptores inhibidores de GABA y bloqueando los receptores excitadores de glutamato (NMDA). Esto induce el estado inicial de relajación y adormecimiento del dolor somático.
Sin embargo, el uso crónico obliga al cerebro a adaptarse: reduce los receptores de GABA y aumenta los de glutamato para contrarrestar la sedación. Cuando el consumo cesa, se produce una hiper-excitación glutamatérgica severa, que puede desencadenar convulsiones o delirium tremens. La recuperación requiere asistencia médica urgente.
“El alcohol borra temporalmente el miedo, pero deja atrás un cerebro agotado e hiperexcitado.”